Nuestro cuerpo funciona como una maquina en donde cada una de sus partes está conectada entre sí de distintas formas, dimensiones y materiales. Que el cuerpo funcione bien depende de la correcta interrelación entre las partes que lo componen, en caso que se genere un desorden o se queden quietos los elementos que lo constituyen, este se daña o enferma generando problema de funcionamiento con el mismo, y problemas con su entorno y con las demás personas.
De la misma manera una casa o ambiente que esté funcionando bien, armónicamente, no genera trastornos a sus ocupantes y por el contrario genera estabilidad a su vida y desarrollo; un espacio perfecto promueve en sus habitantes que son parte del mismo la sensación de encontrarse en pleno control de sus capacidades, de su vida, encuentran en todo momento que están al máximo de sus habilidades y afectos, lo cual genera movimiento y vida, como resultado a la vivienda armónica.
Físicamente, las partes que componen nuestro cuerpo tienen una forma y tamaño que responden al todo, a su función específica y a las relaciones que necesitan establecer con el resto de componentes, de manera que en conjunto el cuerpo se percibe armónico y proporcionado; determinar la relación entre las proporciones de tamaño de todas las partes de nuestro ser no es un tema fácil, a pesar de que a simple vista nos es agradable ver un cuerpo proporcionado o simétrico; es por esto que se han desarrollado varias teorías que buscan determinar este tema y definir las proporciones ideales para un espacio u objeto basándose muchas veces en formulas matemáticas.
Estas formulas son conocidas como teorías de la proporción y Francis Ching (1993) en su texto “Arquitectura, Forma, Espacio y Orden” cita seis a saber: La sección o proporción aurea, los ordenes en la antigua Grecia y Roma, las teorías renacentistas, el modulor, el Ken y finalmente las proporciones antropomórficas; de la misma manera que se han desarrollado y descubierto teorías de proporción en diferentes culturas, el Feng Shui tiene una propia que constituye la base de las proporciones recomendadas para el manejo de espacios; las proporciones en Feng Shui además de ver lo arquitectónico tradicional, ve todos los aspectos del entorno y el espacio, el cual tiene unas dimensiones equivalentes entre sí, buscando que la relación entre el individuo y su espacio sea ordenada y corresponda a los módulos físicos y magnéticos, en donde se respete las dimensiones humanas con las dimensiones de lo construido y ambas sean equivalentes.
Ching, Francis (1993). Sistemas de Proporcionalidad en “Arquitectura, Forma, Espacio y Orden”. Editorial Gustavo Gili, México

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